TRADICIONES CULINARIAS PARA EL DÍA DE MUERTOS


Si hay algo que sabemos hacer muy bien los mexicanos es otorgarle simbolismos culturales a la comida, con tal de que ésta esté presente en nuestras celebraciones, desde el cumpleaños hasta el funeral, desde el día común hasta la Navidad, la Cuaresma, Día de Independencia y uno de los días más entrañables del año: el Día de Muertos.

Nuestras ofrendas de Día de Muertos son mundialmente conocidas, quizás por coloridas, por abundantes, por artísticas, pero sobre todo, por el buen humor y el cariño que contienen. Los mexicanos enfrentamos la muerte con humor. No con sarcasmo, porque no nos reímos de ella, le sonreímos. La celebramos, porque la vida no es sino la muerte, pero la muerte no es sino la vida.

La comida de ofrenda se cocina como si fuera a ser comida para un vivo, aunque nadie la toca hasta que pase el Día de Muertos. La creencia popular reza que, como los muertos "absorben la esencia" de la comida de ofrenda, ésta ya no vuelve a saber igual antes que después de la festividad. Algunos dicen que el sabor se va, se disipa, se muere. Otros, al contrario, creen que se intensifica, se potencializa, revive. Como sea, la comida "de los muertos" es distinta, está impregnada de la mística de la muerte, de la magia del recuerdo, de la esperanza del goce culinario que trasciende mundos y existencias.

Nuestra tradición nos ha enseñado que una vez al año, los muertos regresan del submundo y se reúnen con los vivos alrededor de la comida, el papel picado y las veladoras. No hay tal cosa como "platillos típicos de ofrenda" salvo el pan de muerto. La comida de la ofrenda siempre es la que le gustaba al difunto que se recuerda. Sin embargo, siempre hay platillos dispuestos para los difuntos no conocidos, las ánimas solas que no tienen familiares vivos que les monten altares. Estas comidas suelen ser las típicas de la temporada. Los guisos y comida que se suelen usar en casi todas las regiones son los tamales, el pan de muerto, mole, calaveras de azúcar, dulces de calabaza, papaya, oreja de mico etc.

Predominan los alimentos de color amarillo-naranja, como son las mandarinas, tejocotes, naranjas, mazorcas de maíz etc., ya que se tiene la creencia de que éstos, por su color intenso, guían a las almas en su camino de regreso al hogar. El agua es para saciar su sed, la sal para purificar las almas y la comida para calmarles el hambre y complacerlos. Las calaveras de azúcar, tienen forma de una calavera humana, hechas con azúcar blanca, se hacen con un jarabe espeso que se coloca en moldes de diferentes tamaños y luego se dejan secar, una vez secos se desmoldan y se decoran con azúcar glass de diferentes colores, y diversos adornos. En el centro se coloca una cinta brillante donde se le pone el nombre de la persona a la que se le regala o del difunto al que se le hace la ofrenda, las tradicionales siempre han sido de azúcar pero hoy por hoy también las hay de chocolate, amaranto, nuez, pepitas de calabaza etc.

El pan de muerto, es un pan ceremonial, que dependiendo la zona de México que sea, varían las masas y formas, se encuentran en formas de seres humanos, muñecos, medias lunas, decorados con formas hechas con masa que representarían los huesos. Como curiosidad les cuento que muchos de estos panes son decorados con azúcar roja, y la razón es que en México prehispánico, a los muertos ilustres se los llegaba a sepultar cubiertos de polvo rojo cinabrio o sulfato de mercurio. Muchos están aromatizados con anís.

Dulce de calabaza, es cocido con miel de piloncillo, y generalmente también ramas de canela. Es tal vez el dulce más importante en las festividades del día de muertos, y en cada región lo preparan de diferentes modalidades, la calabaza puede estar entera o cortada a trozos, y puede o no incluir las semillas. A veces se sirve con mucha miel de piloncillo o es casi seco; esto depende de la región y de las costumbres de quien lo prepare.

Encontré otro dulce típico de esta festividad, que la verdad no lo conozco, pero me llamo la atención, se llama Rabia y es un dulce que se prepara cociendo en agua de camote (boniato) con plátano macho, yuca, calabaza y coco en trozos, además de piloncillo canela y hojas de higo. Es muy común en Emiliano Zapata, Tabasco y entre otras festividades no puede faltar en los días de muertos.

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